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lunes, 22 de octubre de 2012

De pasteles y Derechos Humanos.: Una reflexión sobre los Negocios Inclusivos

por Jordi Vives

El termino negocios inclusivos por sí mismo ya nos da a entender que quizá existen otro tipo de negocios que se definen por todo lo contrario, por ser excluyentes. Ser excluido no suele ser un estado deseable. No se trata de algo, que por lo general, sea valorado positivamente, particularmente cuando alguien queda apartado de su comunidad o sociedad. Ser excluido, equivale a ser marginado, arrinconado. Se excluye por muchas razones: de genero, políticas, religiosas, de raza y, como no, económicas. Por todo esto asociamos exclusión a injusticia. Sin duda, los mercados y las empresas también pueden comportarse de forma excluyente.

El lector estará de acuerdo conmigo que una forma fácil de definir el concepto de justicia podría ser la de dar a cada uno aquello que merece. En este caso estaríamos hablando de un problema puramente distributivo. Se trataría de entender que parte del pastel le toca a cada uno. Parece obvio que aquel que más recursos y empeño ponga a hacer el pastel mayor deberá ser la parte que le corresponde. Repartir el mismo trozo de tarta por igual a todos sería injusto. La desigualdad, en consecuencia, puede ser perfectamente justa y deseable –y yo añadiría en nuestro caso, apetitosa. También puede que nos encontremos con pasteleros generosos capaces de compartir su trozo de tarta más allá de lo que, por justicia, les es reclamado. Bravo por ellos, pero desafortunadamente no son ni mayoría, ni una solución a largo plazo.

El problema a día de hoy es que nos fijamos demasiado en cuantos pasteles hacemos y como los intercambiamos. No nos fijamos en como ni en que condiciones ejercemos el oficio de pastelero. Pensar en términos de cantidad y distribución económica nos limita a una visión incompleta de la justicia.

Para disfrutar de una justica completa es necesario partir de una profunda base de igualdad, la cual debería ser el punto de partida de los negocios inclusivos. No se trata de igualdad en la distribución de los outputs (pasteles, ergo riqueza) sino una igualdad en las oportunidades y los derechos, inputs. Paradójicamente, cualquier desigualdad que emane de estos principios de igualdad de oportunidades y derechos podrá considerarse una desigualdad justa y deseable. Por lo contrario cualquier distribución que no esté basada en dicha igualdad debe ser considerada arbitraria. Centrar la mirada hacia la igualdad de derechos y oportunidades implica reconocer a cualquier otro ser humano como igual merecedor y portador de estos derechos. Reconocemos la existencia de una base común, igual para todos: los derechos humanos. Los auténticos negocios inclusivos son aquellos que no solo respetan los derechos humanos sino que los integran y los promocionan dentro de su propio modelo de negocio.

Pensar los negocios inclusivos a partir de una concepción de los derechos humanos nos enriquece de dos formas:

En primer lugar, dado que los derechos humanos son universales y comprenden a toda la humanidad sin excepción, son el pilar ideal para construir negocios verdaderamente inclusivos. De esta forma no nos limitamos únicamente y específicamente a unas regiones económicas, segmentos de la población o tamaño de la empresa. Podemos, entonces, hablar de negocios inclusivos en Suiza o en Rwanda; para la base de la pirámide en India o para los parados en España; para Coca-Cola o para la pequeña empresa local.

En segundo lugar, nos permite replantear el dilema de los pasteles focalizando nuestras energías en priorizar como los cocinamos por delante de cuantos cocinamos. Cualquier negocio con voluntad de ser inclusivo debe preguntarse no solo como su cadena de valor impacta a los derechos humanos de clientes, trabajadores, proveedores etc. sino de que forma los promociona activamente.

Los Negocios Inclusivos, si quieren hacer honor a su propia denominación de forma sincera, deberán poner por delante una visión de la justicia que, eventualmente, no puede ser otra que los derechos humanos. Los Negocios Inclusivos no (solo) se basan en la creación y distribución de mayor riqueza (hacer mas pasteles y repartirlos mejor) sino que deben partir de la voluntad de crear y garantizar más oportunidades y derechos a una mayor parte de la población. Solo así podremos hablar de verdaderos Negocios Inclusivos y hacer del nuestro un mundo más dulce.

 

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